Nuevos mecanismos para mejorar y ampliar la infraestructura vial del país

Nuevos mecanismos para mejorar y ampliar la infraestructura vial del país

Infraestructura, motor para el desarrollo
Las Alianzas Público Privadas en Guatemala
¿Qué esperar en inversión en infraestructura?

Expertos concluyen en que con el modelo vigente, es imposible ampliar y mejorar la red vial del país. Guatemala necesitaría unos 47 mil 500 kilómetros nuevos en los próximos 25 años.
HERNÁN GUERRA
REVISTA CONSTRUCCIÓN

Si Guatemala sigue el mismo modelo de construcción y mantenimiento de la red vial, la movilización terrestre será aún más complicada en los próximos años. El país necesita construir unos 47 mil 500 kilómetros nuevos de carreteras asfaltadas en los próximos 25 años, para ser más competitivos e impulsar con más celeridad el desarrollo, principalmente en las áreas rurales.
Pero ¿Cómo afrontar ese reto? ¿Cuál es el modelo ideal? ¿Quiénes deben liderarlo? ¿Por dónde empezar? Estas y muchas interrogantes surgen entre especialistas y autoridades. Y es que, al analizar deterioro de las carreteras y sus repercusiones en el costo de vida y la falta de oportunidades que esta problemática conlleva para millones de guatemaltecos, el reto es gigantesco.

El Estado carece de suficientes recursos para emprender semejante reto con el modelo que ha utilizado el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV). Incluso, en las condiciones actuales al país le cuesta afrontar el mantenimiento necesario de las principales carreteras. Por consiguiente, habría que buscar otras opciones, garantizando la inversión privada transparente y con una participación del Estado que permita el cambio.

No obstante, de acuerdo Carlos Colom, experto que ha liderado la transformación del parque de generación eléctrica del país y expositor en el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE 2017), sí es posible cambiar el modelo y lograr que en los próximos años el país cuente con más y mejores carreteras. Aclara, sin embargo, que no se trata de privatizar, sino de conjugar la eficiencia y la transparencia en las inversiones.

 

Carlos Colom, presidente de la Comisión de Energía Eléctrica. *Fotografía Esbin García

EL CAMBIO
Hoy, según Colom, Guatemala cuenta con16 mil 457 kilómetros de carreteras, lo que equivale a un metro de carreteras por cada habitante. ¿Poco o mucho? Por poner dos ejemplos, Estados Unidos tiene 20.5 kilómetros por habitante, y Brasil, ocho. A esos índices sería imposible llegar en el corto plazo, pero sí se puede aumentar, por lo menos, de uno a tres kilómetros por habitante en Guatemala, explica Colom.
Según el experto, la discusión sobre la manera o el modelo de la nueva infraestructura vial debe involucrar a diferentes sectores para llegar a consensos. Cree que puede desarrollarse tres tipos de obras, incluyendo el cobro de peajes, las que generen un flujo mixto (peaje y subsidio público) y aquellas en las cuales el Estado pague un cargo por disponibilidad.

¿Quiénes tienen que liderar los cambios? Colom sostiene que debe haber una discusión amplia de ese liderazgo, pues puede ser un ente autónomo tipo o el CIV. Sobre el financiamiento, señala que debe encontrarse una manera para que la rentabilidad de los proyectos se comparta vía fondos de inversión con capital social participativo, en el que participen también inversionistas pequeños o minoritarios.

A su juicio, el incentivo de operar una carretera está en mantenerla en un estado óptimo que genere un margen de utilidad adecuado.
Lo cierto es que a decir de Colom, quien también presidió la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, este es un gran reto si se toma en cuenta que durante los últimos cinco años, el Estado no ha construido tan siquiera un kilómetro de carreteras. Y, lo peor, es que tampoco ha habido mantenimiento adecuado, lo cual ha incrementado “enormemente” los costos.

El resultado es que hoy, la velocidad del transporte es de unos 37 kilómetros por hora, contra 58 que se registraba en el año 2000. Consecuentemente, el país ha perdido competitividad porque los pequeños productores tienen altos costos para llevar sus productos a los mercados urbanos. También, el costo de vida o inflación de la canasta básica de alimentos se ha disparado.

Menciona que, por cada kilómetro de red urbana, se tendría que construir el triple en el área rural para conectar a las comunidades más empobrecidas, con los polos de desarrollo.

También es necesario ver de qué manera se adquiere, por parte del Estado, los terrenos por donde pasarían las nuevas vías de comunicación. Esto le daría al Estado, más facilidad para expropiar (comparar a precio de mercado), las vías de paso.

Todo esto tendría que empezar a discutirse cuanto antes en el seno de una comisión nacional, una Superintendencia o en el CIV.
Por lo pronto, Colom estima que si el país quisiera reparar por completo la red vial, se necesitan unos US$1 mil millones, debido a al descuido que ha tenido en los últimos cinco años.

EL MARCO LEGAL
El director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), Juan Carlos Zapata, explica que el país cuenta con alrededor de 44 cuerpos legales y 441 disposiciones jurídicas que también dificultan iniciar un plan concreto para la construcción de nuevas carreteras.

Asimismo, afirma que el país debe cambiar el modelo de construir y de dar mantenimiento a la red vial. En ese sentido, señala que se debe pasar de un esquema mediante el cual el Estado contrata las obras, a la posibilidad de contratar un servicio, que pueden ser de administración, operación y mantenimiento. Pero, insiste, todo esto debe discurse ampliamente. Se elegirían proyectos rentables financieramente, los medianamente rentables y los no rentables pero con alta rentabilidad social.

Un estudio del Fondo Monetario Internacional ha concluido que, con la inversión del uno por ciento del Producto Interno Bruto en infraestructura durante los próximos cinco años, la pobreza podría disminuir hasta un cinco por ciento.

COMMENTS

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0