Ordenamiento Territorial: clave para la reducción de catástrofes

Ordenamiento Territorial: clave para la reducción de catástrofes

“Difícil contar con plantas de tratamiento en las municipalidades”, Edwin Escobar
La optimización ahorra costos e incrementa la productividad
Una política que fomente la construcción sostenible

Un plan de ordenamiento territorial nacional, sería al menos uno de los primeros pasos para reducir la vulnerabilidad de nuestro país, lo cual será beneficioso para una emergencia, sino para el desarrollo sostenible de Guatemala.

Ing. Enrique Batres

Miembro del Comité de la Construcción Sostenible

Hablar de Sostenibilidad y Desarrollo es, de forma conceptual, tomar la definición ampliamente conocida de Sostenibilidad, el de satisfacer las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades basándose siempre en los tres pilares: socialmente responsable, económicamente factible y ambientalmente amigable, para lograr desarrollo.

Pero hoy me dedicaré a desarrollar un concepto que aunque de distinta definición, debe de estar enmarcado en nuestro lema:  VULNERABILIDAD Y DESARROLLO.

Desde hace muchos años, y hoy más vigente que nunca por la tragedia en las faldas del volcán de Fuego, hemos visto cómo se ubican (o reubican) diferentes proyectos industriales, comerciales, urbanísticos y de comunidades, en áreas ya sea declaradas de alto riesgo o que, como mínimo,  se sabe de forma teórica que pueden representar riesgo a la inversión, pero más importante, a la integridad de las personas que viven y trabajan en dichas ubicaciones. Por varias razones son ubicados dichos proyectos o comunidades en esos sectores riesgosos y de una u otra forma se permite, aunque la reglamentación, la historia geológica, sísmica o hidrológica del país, nos digan que no debemos y que no podemos.

Pero ante una realidad que lleva tanto tiempo, y que eliminarla es prácticamente imposible, debemos actuar en lo que  sí es posible a corto y mediano plazo: Prevención. Esto en virtud que, ante una realidad que no puedo evitar, debo de trazar líneas de acción teóricas de escenarios probables ante una situación específica, de modo de tener claro cuáles son los puntos con mayor riesgo ante una catástrofe,  y así mismo modelar las acciones que podemos  tomar para mitigar riesgos (antes del evento) así como las acciones a tomar después del evento.

La respuesta posterior a una catástrofe no es fácil. Y aun así es admirable lo que se ve en cada ocasión que una emergencia se presenta.  La empresa privada y  la misma sociedad civil, entre otras instituciones, salen al instante a apoyar  los esfuerzos de rescate y apoyo a la población en conjunto con las entidades estatales y municipales, así como cuerpos de bomberos y entidades de asistencia locales e internacionales, lo cual demuestra una voluntad y esfuerzo entre todos que pocas veces, fuera de una situación así, se ve. Así mismo, anticiparnos a una situación de emergencia con  planes de acción preventiva y reactiva de forma clara y con estructura de mando precisa tampoco es fácil.

Sin embargo, es necesario establecer mecanismos de prevención a largo plazo en todo el país, recordemos que Guatemala está en el top 10 de países más vulnerables al cambio climático.  Se podría empezar por el un plan nacional de ordenamiento y desarrollo territorial. Un plan, con el cual ya cuenta la municipalidad de Guatemala, que defina dentro del territorio nacional áreas de riesgo donde se reduce o elimina la posibilidad de desarrollar infraestructura de todo tipo para protección de las vidas de personas,  y así mismo la inversión en proyectos.

Debemos aprender de las catástrofes sufridas  y empezar a actuar, así como fortalecer las instituciones y los protocolos establecidos para la reacción ante una emergencia. Pero un plan de ordenamiento territorial nacional es  urgente, y será  de beneficio no solo para una emergencia, sino para el desarrollo sostenible de Guatemala.

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