Incentivos para la adquisición de vivienda

Incentivos para la adquisición de vivienda

Ahorremos en el país donde queremos vivir
La ciudad da la bienvenida a MUVIS
Generación de Vivienda Accesible en zonas urbanas

Las áreas de mejora para la potenciación del mercado inmobiliario a través de generación de incentivos para la adquisición de vivienda son amplias, serían más, si abordamos el área del financiamiento para la obtención de capital.
Lic. Juan Antonio Mazariegos
Socio-Fundador Alegalis

Sin importar el informe o la institución que se consulte, en todas las bases de información que contengan indicadores económicos se encontrarán los datos que refieren que Guatemala enfrenta un déficit de vivienda extremo, de entre 1.5 y 1.8 millones de unidades que se traducen en igual número de familias que no tienen un techo propio para vivir y que invierten mes a mes sus recursos en alquiler.

Uno de los elementos esenciales para la estabilidad de un país es la generación de propietarios, personas que puedan sentir propio un techo y que construyan su vida y la de su familia en una vivienda y en un barrio al que puedan  identificar como su hogar.

Por otra parte, es innegable la participación de la industria de la construcción en la creación de riqueza, la contribución al PIB del país y la generación masiva de empleos que se originan alrededor del modelo de negocio constructivo, el cual demanda uso de mano de obra intensiva para su desarrollo y ejecución.

En función de lo relacionado, diseñar los incentivos para la adquisición de una vivienda propia para cada familia en Guatemala debiera ser considerado como una estrategia impostergable y clave del Gobierno, a fin de generar oportunidades y beneficios para satisfacer, como ya se mencionó, desde necesidades individuales hasta macroeconómicas.

Sabemos que la toma de decisión de una familia, en el proceso de adquirir su primera vivienda, se encuentra condicionada principal-mente por su capacidad de pago, en relación al monto de la cuota que deberá enfrentar para poder adquirirla, considerando la misma en dos fases, la del pago inicial o enganche, en donde la familia deberá enfrentar el pago de la renta de la vivienda actual que alquila, más la cuota del enganche de la vivienda a la que as-pira en propiedad; y la segunda fase que será la del pago del principal del préstamo que le ha sido concedido para pagarla, determinada por su capacidad de pago, el plazo de la obligación y el interés que estará obligada a cancelar por el financia-miento.

Instituciones como el Instituto de Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA) ofrecen una solución a través del respaldo al comprador en cuanto a garantizar la calidad del producto que adquiere, así como permitirle una cuota diferenciada de enganche (5 a 10%) y la posibilidad de un incremento en el plazo de la hipoteca que le ha sido concedida, lo que en su conjunto también se traduce para el desarrollador inmobiliario en una mejor herramienta de ventas, aunque conlleva un incremento en sus costos por los niveles de cumplimiento que requiere el calificar un proyecto bajo este sistema.

Por su parte, la tasa de interés bancaria ha mantenido, a lo largo de los últimos años, un comportamiento estable y accesible para la mayoría de compradores, sin embargo, existe la posibilidad de mejorar los costos financieros para el comprador, a través de tasas de interés diferenciadas, como las que por ejemplo establece el gobierno de Panamá, en donde como incentivo para la adquisición de vivienda social se cubre parcialmente la cuota de interés mensual (aproximadamente en un 80%), en préstamos hipotecarios para primera vivienda siempre y cuando la misma tenga un valor total menor a 120 mil dólares americanos y el interesado cumpla con los requisitos legales.

Las condiciones para incentivar la adquisición de vivienda propia, también encuentran una oportunidad en la parte impositiva asociada a esa adquisición, ya que urge revisar en Guatemala normativas como el Impuesto Único Sobre el Inmueble (IUSI), toda vez que por su no actualización, lo han transformado en confiscatorio, o como la del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que ha quedado obsoleta, por el desfase en las exenciones que contempla para el caso de adquisición de vivienda.

Las áreas de mejora para dinamizar el mercado inmobiliario a través de generar incentivos para la adquisición de vivienda son amplias y pueden ser aún más, si abordamos el área del financiamiento para la obtención de capital para generación de negocios inmobiliarios, sin embargo, el problema al final no radica en la ausencia de opciones, o en no pasar de listar las mismas, el problema pasa por transitar del análisis a la ejecución y en que las partes interesadas, Gobierno, sector privado y consumidores encuentren las vías para atender una necesidad que al final es de todos.

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