Infraestructura verde, clave para lograr ODS 6 de agua

Infraestructura verde, clave para lograr ODS 6 de agua

Tenemos que reutilizar las aguas residuales
Un enfoque más integrado para la gestión hídrica urbana
¡Agua limpia para todos!

La gestión de los recursos hídricos requiere nuevas soluciones
integrales para contrarrestar los desafíos de la seguridad hídrica,
pero la solución puede estar más cerca de lo que se piensa.
Redacción Revista Construcción

Garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible para todos en 2030 es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La infraestructura verde aparece como un aliado clave para abordar la demanda futura de recursos hídricos en el planeta.

La combinación sabia de infraestructura verde supone un punto de partida para una mejor gestión del recurso hídrico al proteger, restaurar e imitar el ciclo natural del agua, mientras se avanza en el desarrollo urbanístico y se contribuye a construir un mundo más sostenible.

El Arquitecto Andrés Prera, presidente de Guatemala Green Building Council (GGBC), explicó que el potencial de infiltración y captación de agua de lluvia, para recargar el manto freático, y su posterior rehuso, se debe lograr aun con el crecimiento de la huella impermeable de la ciudad.

“La solución sostenible en las ciudades vendría de la infraestructura verde, ya que lo que se busca es alta eficiencia, y al mismo tiempo cerrar ciclos y acercarnos lo más posible a los ciclos naturales del agua, aún teniendo el concreto de las ciudades por encima”, explica Prera.

Lograr emular ese ciclo natural a través de la infraestructura verde es una opción que incluso la UNESCO abogó por adoptar, cuando publicó su Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2018.

El uso global del agua se ha multiplicado por seis en los últimos 100 años y continuará en un ascenso constante. Se prevé que el uso de agua se eleve a nivel mundial, en función del aumento de población, desarrollo económico y patrones de consumo, entre otros factores.

Según el informe de la UNESCO, la población mundial, actualmente de 7 mil 700 millones de personas, llegará a cerca de 10 mil 200 millones en 2050. A mayor población, (entre otros) habrá más demanda mundial de producción agrícola y energética. Ambas, requieren del uso de agua.

Se estima que 2 mil millones de personas en el mundo carecen de acceso al agua potable y más del doble no cuentan con acceso a servicios de saneamiento seguro. Debido al rápido crecimiento de la población mundial, se prevé que la demanda de agua aumente en casi un tercio para 2050.

“Somos más de 3 millones habitantes en la Ciudad de Guatemala y a diario, con solo ir al sanitario, se contaminan millones de litros de agua.” Alfredo Maul, arquitecto y director creativo de la Asociación Ambiental G-22.

En ese contexto, la directora general de la UNESCO, señaló en 2018 que las soluciones basadas en la naturaleza (SbN), un concepto paraguas que se apoya en la infraestructura verde, son esenciales para la consecución del Objetivo 6 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

“Las SbN no son una panacea, pero nuestra conclusión es clara: son una de las muchas herramientas importantes para efectuar la transición a un enfoque más holístico de la gestión hídrica”, dijo la representante  de la UNESCO en el marco de la presentación del Informe.

La UNESCO considera que las SbN son fundamentales para alcanzar la Agenda, pero también su implementación para la gestión de la calidad del agua genera beneficios colaterales adicionales, que no necesariamente serían proporcionados solamente por las soluciones grises.

Prera indica que adoptar un enfoque más holístico de la gestión hídrica permitiría tener agua en el subsuelo, y en cuerpos de agua ubicados en el lugares habitables, buscando que sea escalable a una casa, un barrio o una ciudad.

“Se trata de cerrar los ciclos naturales del agua y no continuar con la habitual deficiencia: usar el agua y descartarla”.

La intención de adoptar SbN es para tener el abasto de agua donde se habita, por medio de la captación o infiltración del agua de lluvia y tratar de manera correcta el agua pluvial, gris y negra. El combinar una red de infiltración, captación y tratamiento de aguas a escala ciudad, permitiría equilibrar la oferta y demanda del recurso hídrico
a futuro.

NORMA, NO EXCEPCIÓN

El arquitecto Alfredo Maul, director creativo de la Asociación Ambiental G-22, señala que ante la disminución del manto freático cualquier edificación que se construya con un diseño de uso más eficiente del agua, ayudará para que en las próximas décadas se pueda disponer del recurso hídrico.

En la actualidad, proyectos de vivienda vertical han incluido herramientas en sanitarios para que los tanques requieran menor agua por descarga, se adaptan dispositivos en los grifos de las duchas, que reducen entre el 50 y 60% el flujo de agua, y se separan las aguas grises, negras y pluviales, permitiendo una reutilización.

“En los últimos años, la infraestructura verde se ha vuelto la norma y no la excepción cuando se construyen edificios, debido a que la academia prepara a los ingenieros y arquitectos para que sean observantes del sentido común en el uso del agua”, indica Maul.

Sin embargo, en Guatemala, a diferencia de otros países, se carecen de incentivos para que las soluciones basadas en la naturaleza se puedan desarrollar y aplicar en el ahorro de agua. En Perú, desde 2014, se adoptó un marco legal nacional para regular y monitorear la inversión en infraestructura verde.

“En los lugares en que aún no existe una legislación propicia, identificar dónde y cómo las SbN pueden respaldar los enfoques de planificación existentes a distintos niveles puede ser un primer paso útil en este proceso”, señala la UNESCO en su Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2018.

Maul señala que se debe trabajar en la conciencia de los usuarios, corporaciones municipales y nivel gobierno central por la empatía en el recurso hídrico. “El agua se ha vuelto más contaminada con los años y debemos entender que, el agua fresca se basa en ciclos de las lluvias”, comentó al indicar que cada individuo debería calcular su propia huella hídrica para disminuir el consumo de agua.

EJEMPLO EN LA INDUSTRIA

La UNESCO indica que las SbN ofrecen una promesa particular en 10 de los 17 ODS, pero destaca que son una parte integral en la construcción de infraestructura resiliente (ODS 9) y la meta de reconvertir las industrias para que sean sostenibles, con procesos limpios y racionales desde lo ambiental.

El ingeniero Luis Muñoz, director ejecutivo del Centro Guatemalteco de Producción más Limpia (CGP+L), explicó que la industria guatemalteca se ha sumado a alcanzar el ODS 6 al contabilizar el agua que consume, analizar el consumo de químicos en la producción y realizar autodiagnósticos de consumo de agua.


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