Clúster urbano: descubrir la mejor versión de un barrio

Clúster urbano: descubrir la mejor versión de un barrio

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Priorizar la vocación de un espacio deteriorado donde nadie invierte, puede generar oportunidades potentes para que se vuelva un polo de desarrollo.
Redacción Revista Construcción

Hasta cierto punto, las ciudades pueden ser vistas como organismos vivos, que crecen y se expanden. Pero crecer, sin reconocer que cada barrio tiene su propia historia y personalidad, puede ser un desacierto que aleja a una ciudad de su potencial para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Ninotchka Matute, arquitecta y directora ejecutiva de la Fundación Crecer Guatemala, indica que, con el análisis urbano de una ciudad y sus vocaciones, se pueden encontrar clústeres o puntos de transformación para revitalizar un espacio en deterioro, con potencial, pero en el que nadie se atreve a invertir.

La figura del clúster urbano tiene como objetivo desarrollar en un espacio territorial reducido ­respecto al área metropolitana­, todos los servicios necesarios para la vida de un ciudadano: Vivienda, movilidad y transporte, oportunidades de empleo, centros educativos y salud, entre otros.

La ciudad de Guatemala ha sufrido transformaciones en los últimos 40 años y es el lugar al que a diario ingresan 1.7 millones de personas, que viven en municipios periféricos, y que se desplazan para trabajar. Sin embargo, concentrar el 85% del comercio total del país en 228 km2 ha significado una expansión territorial sin gestión urbana.

Como consecuencia, se tiene un territorio sumamente disperso y altamente centralizado, que nada tiene que envidiar a las grandes urbes de Latinoamérica, cuando se trata de pasar horas en el congestionamiento vehicular, que sus habitantes sufran de escasez de agua o de inseguridad ciudadana.

Jorge Benavides, economista e investigador asociado de FUNDESA, comenta que las capacidades de generar clústeres con una gestión mancomunada del suelo, permitirá a la Municipalidad de Guatemala, brindar servicios domiciliares en poblaciones más concentradas y servicios urbanos de forma más ordenada y eficiente.

VISIÓN FUTURA

La comuna capitalina desarrolla un proyecto que tiene como principales actores a seis clústeres. Si se concretan mejorarían la movilidad, ordenamiento del área metropolitana y descentralizarían la inversión en polos de desarrollo, los cuales estarían interconectados con sistemas de transporte urbano de pasajeros (Metroriel, Aerómetro y Transmetro).

Los clústeres que se proponen están distribuidos en las zonas 18 (Condado 18); zona 6 (La Pedrera); zona 1 (Paseo 18 calle); zona 9 (La Nueva Nueve Occidente); zona 12 (La Reformita); y la zona 12 (Atanasio Tzul), lugares que tienen un denominador común: cuentan con un potencial de desarrollo futuro.

Carlos Soberanis, gerente de proyectos de la Municipalidad de Guatemala, explica que, ante el inminente crecimiento poblacional para los siguientes 20 años, era necesario tener un concepto de Ciudad Compacta para la ciudad capital: las personas viven, trabajan, entretienen, reciben atención médica y estudian, en el mismo sector.

Si bien el fin general es mejorar la calidad de vida de las personas, cada uno de los seis clústeres responde a las preocupaciones de sus vecinos. “Se debe reconocer la vocación de cada zona para incentivar una ciudad compacta”, comenta Soberanis al señalar que cada polo de desarrollo es distinto, por sus personas. 

El concepto que ya está en curso, y que se busca replicar, es el Cantón Exposición (4 Grados Norte), que cuenta con el único Plan Local de Ordenamiento Territorial (PLOT) aprobado, hasta ahora. Esta herramienta generó un diseño más acotado, definido e incentivos para atraer inversionistas a la zona.  Así se descubrió la mejor versión de dos cuadras peatonales deprimidas ubicadas en la zona 4 capitalina.

“No había nada más que propiedad en abandono y esquinas invadidas por automóviles”, recuerda Matute sobre la versión antigua de esas calles de la zona 4, que despuntó de unos años gracias a un clúster de innovación y tecnología consolidado, al que se sumó un ingrediente principal: vivienda.

“Sin tener vivienda, el barrio, se vuelve un lugar de destino y no genera una comunidad que se sienta parte del proceso de cambio”, señala la arquitecta, quien resalta la importancia de un PLOT, que en el caso de zona 4, fijó un incentivo claro: promover edificaciones de uso mixto, con viviendas, comercios y oficinas.

Para Benavides, el centro de un clúster urbano es la vivienda, y la planificación de áreas urbanas más pequeñas, bajo un modelo de autosostenibilidad, permite atender los problemas de cada clúster, resolviendo, en conjunto con la población del lugar, los problemas que generan mayor preocupación. 

“El modelo se basa en un gran supuesto, y es que las distancias de movilización son cortas, ya que las viviendas, centros educativos y lugares de trabajo quedan cerca, lo que impacta de manera positiva en la reducción del tráfico vehicular, siempre y cuando, se cuente con condiciones de seguridad suficientes.

LA PERSONALIDAD DEL BARRIO

Pese a la experiencia en curso, y el referente que es 4 Grados Norte y su PLOT, así como la visión a futuro de la ciudad de Guatemala, la arquitecta Matute insiste en dar prioridad a la vocación de cada espacio, ya que eso puede generar oportunidades potentes para desarrollar un barrio deprimido.

“No es copiar y pegar ni desarrollar un clúster de tecnología en La Reformita, calcado a lo que se hizo en zona 4. Ahí debe existir otro tipo de vocación. Empezando por su cercanía con el Transurbano. Tiene calles anchas, que permiten generar más propuestas de espacio público, a diferencia de zona 4”, comenta.

Incluso, la vocación puede ser diferente en una misma zona 4. El Cantón Exposición tiene una vocación de tecnología e innovación, distinta al lado de la zona 4, que alberga al mercado municipal La Terminal y tiene una vocación comercial. “Se puede replicar la experiencia, pero no con los mismos componentes. Lo que fue una visión, y puro sueño, se logró con el PLOT”, concluye Matute.

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