Infraestructura como  ruta para alcanzar el  desarrollo sostenible

Infraestructura como ruta para alcanzar el desarrollo sostenible

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El potencial de crecimiento
de una economía como la de Guatemala se ve limitado, por la infraestructura inadecuada y el abandono de la infraestructura ya instalada.

REDACCIÓN

REVISTA CONSTRUCCIÓN

El último Índice de Competitividad Local (ICL) de FUNDESA evaluó la competitividad en 340 municipios de Guatemala. Los casos de San Mateo Ixtatán y San Gaspar Ixchil destacan porque sus evaluaciones los colocan como el “menos competitivo” y “peor calificado en infraestructura” del país, respectivamente. Ambos municipios del noroccidente, comparten algo más que situarse en el departamento de Huehuetenango.

Si se comparan los resultados de los dos municipios, en cada una de las 12 variables que recopilan las condiciones de competitividad, parece una fotografía casi calcada. Cada uno por su parte tiene calificaciones por debajo de los 30 puntos (sobre 100 posibles) en temas de salud, fuerza laboral, tamaño de mercado y dinamismo de negocios.

Lo anterior, no sorprende, en el sentido de que la infraestructura desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los territorios. Las infraestructuras no solo prestan los servicios que permiten a la población desarrollarse, sino que ayudan a las economías a prosperar. Incluso, se le considera como una base para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS), según el informe Infrastructure: Underpinning Sustainable Development de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).

En la presentación del informe, Grete Faremo, directora ejecutiva de UNOPS, señaló: “La infraestructura, en particular, sustenta todos los ODS y desempeña un papel decisivo en la sociedad, ya que puede repercutir en el desarrollo futuro, tanto de manera positiva como negativa”.

Por otro lado, Banco Mundial (BM) concluyó en enero pasado que, con inversiones equivalentes al 4.5 por ciento del PIB, los países en desarrollo podrán alcanzar los ODS relacionados con la infraestructura. En la actualidad, el déficit de infraestructura en el mundo es enorme y para muestra una estadística: 1 mil millones viven a más de dos kilómetros de una carretera transitable durante todo el año, según el BM.

Guatemala, por su parte, presenta un promedio de inversión de infraestructura de 1.23 por ciento respecto al PIB. Lo recomendado a los países de la región por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) para enfrentar la demanda estimada hasta 2030, debería alcanzar una inversión anual del 2.2 por ciento del PIB. La baja inversión que registra el país tiene efectos negativos para el desarrollo social y económico.

Carlos Colom Bickford, experto en proyectos de desarrollo, señala que, si se incrementará la inversión de infraestructura en 1 por ciento del PIB, durante cinco años, la pobreza extrema se reduciría de 23 a 18 por ciento de la población. “Ese es el indicador más importante. Impacta positivamente al tema más complicado y que el país requiere solucionar: La pobreza extrema”, explica.

Crecimiento Limitado

La infraestructura deficiente pasa factura al dinamismo de una economía, ya que genera un incremento en el precio de los productos y bienes de consumo cotidiano, merma en la competitividad, debido al incremento en los costos de logística asociada a demoras, siniestralidad, y reduce el tamaño del mercado al cual se puede acceder, principalmente en productos perecederos.

Jorge Benavides, investigador asociado de FUNDESA, comenta que, aunque las “carreteras no se comen”, es imposible pensar en acercar el desarrollo a las poblaciones más vulnerables si no se cuentan con vías que faciliten accesos, reúnan mercados o movilicen recursos.

“Es imprescindible contar con infraestructura para poder hablar de desarrollo sostenible”, señala al explicar que, en los municipios del país, como San Mateo Ixtatán, con altísimos niveles de marginación y precariedad, apostar por el desarrollo de infraestructura es una fuente segura de crecimiento en el corto plazo e incremento de la prosperidad de sus habitantes.

Si un país como Guatemala no hace los ajustes necesarios para optimizar la infraestructura instalada o invertir en el mantenimiento de la infraestructura adecuada, se restará así mismo, puntos en temas de competitividad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha advertido al país que “su potencial de crecimiento se ve limitado por la infraestructura inadecuada”.

Conexiones Comerciales

René Cortes, especialista senior de transporte del BID en Guatemala, indica que la infraestructura influye positiva  recimiento Limitado
La infraestructura deficiente pasa factura al dinamismo de una economía, ya que genera un incremento en el precio de los productos y bienes de consumo cotidiano, merma en la competitividad, debido al incremento en los costos de logística asociada a demoras, siniestralidad, y reduce el tamaño del mercado al cual se puede acceder, principalmente en productos perecederos.

Jorge Benavides, investigador asociado de FUNDESA, comenta que, aunque las “carreteras no se comen”, es imposible pensar en acercar el desarrollo a las poblaciones más vulnerables si no se cuentan con vías que faciliten accesos, reúnan mercados o movilicen recursos.
“Es imprescindible contar con infraestructura para poder hablar de desarrollo sostenible”, señala al explicar que, en los municipios del país, como San Mateo Ixtatán, con altísimos niveles de marginación y precariedad, apostar por el desarrollo de infraestructura es una fuente segura de crecimiento en el corto plazo e incremento de la prosperidad de sus habitantes.

Si un país como Guatemala no hace los ajustes necesarios para optimizar la infraestructura instalada o invertir en el mantenimiento de la infraestructura adecuada, se restará así mismo, puntos en temas de competitividad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha advertido al país que “su potencial de crecimiento se ve limitado por la infraestructura inadecuada”.

Para conectarse con corredores de comercio -como las carreteras CA-9 y CA-2–, serán un elemento vital para hacer llegar sus productos a centros de consumo nacional, puertos o puntos de frontera.

El BID recientemente financió un proyecto en el cual se demostró el cambio que puede generar la infraestructura en una comunidad. Se construyó una calzada de doble vía en una zona de Chixoy, en donde la única forma de manera de llegar a una red vial era por medio de un camino montañoso de 17 kilómetros. Los comunitarios demoraban hasta 10 horas para llegar a una carretera principal.

“Gracias a la inversión que se hizo las condiciones cambiaron. Ahora, la comunidad tiene mayor diversidad de productos que comprar y hay más profesores en las escuelas. Un proyecto tan sencillo, desde lo técnico y que no es nada del otro mundo, tuvo un impacto social muy fuerte. Y el desarrollo económico para la comunidad es amplio”, explicó Cortes.
En definitiva, el FMI señala que una mayor inversión en infraestructura en Guatemala, tendría una mayor rentabilidad, tanto en términos de crecimiento como en la reducción de la pobreza y la desigualdad del ingreso. Un mejor acceso a los servicios de infraestructura en las zonas rurales, tendría un impacto positivo sustancial en el nivel de vida.

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