Lo que conocemos como basura, no es basura

Lo que conocemos como basura, no es basura

Situación Hídrica de la Región Metropolitana de Guatemala
“Un crecimiento más ordenado reduce la huella ambiental”, Antonio Aguilar
Impacto del sector construcción en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Ing. Juan Ramón Aguilar

Gerente División Gestión Ambiental CEMPRO

 

Existen varias definiciones que corresponden al término “basura”, la mayoría de los enunciados concuerdan en que son productos que el ser humano desecha por carecer de valor o de utilidad. La humanidad se ha caracterizado entre otras cosas, a utilizar más allá de lo que necesita para sobrevivir, generando cada vez mayor cantidad de desechos. Conforme la evolución de la especie esta actitud se hace cada vez más evidente; irónicamente el resto de los organismos vivos que existen en la tierra comprendieron que los ecosistemas necesitan de un ciclo para funcionar, esto quiere decir que los subproductos de una especie son materia prima para la creación de vida de otra especie, hasta degradar la materia en su mínima expresión, no existe el concepto “basura” en la naturaleza.

Pero ¿será esta actitud de indiferencia del hombre un problema?, o será que debemos dejar de producir o consumir el mínimo para satisfacer únicamente nuestras necesidades básicas, o simplemente debemos imitar a los organismos más sencillos. Derivado de este fenómeno repetitivo se percibe en la humanidad una apatía ante la problemática de los desechos y más aún a las soluciones claras. Hemos adoptado el término basura como un elemento que no tiene utilidad e ignoramos los daños que esa actitud de desecho genera a nuestro entorno natural, sin darnos cuenta de que todo tiene un valor que no se utiliza. En definitiva, la basura que conocemos no es basura, son simplemente elementos con valor que nadie quiere asumir la responsabilidad de convertirlos en oportunidades o mejor aún, en economía circular.

Según el informe de Banco Mundial de 2018, se prevé que en el curso de los próximos 30 años la generación de desechos a nivel mundial, impulsada por la rápida urbanización y el crecimiento de las poblaciones, aumentará de 2,010 millones de toneladas registradas en 2016 a 3,400 millones al año 2050. Por su lado, la BBC en 2018 publicó un informe que revela datos específicos para América Latina, resaltando la tasa media de generación de basura per cápita, en los países donde se habla español o portugués, corresponde a 0.87 Kg, lo que supera el promedio mundial fijado de 0.74 Kg. Otro dato interesante que aparece en esta publicación es el ranking que presentan, siendo México el país que más produce: 1.16 Kilogramos al día por habitante; por su parte Guatemala se muestra como el país que menos produce en Latinoamérica con 0.47 Kg por habitante al día; entonces, ¿porque para nuestro territorio es un gran problema si no producimos tanta basura? En definitiva, es por la ausencia de no querer promover el valor que poseen los elementos que los guatemaltecos desechan día a día, por desconocimiento, por no tener opciones o por darle la espada a lo que se nos ha impuesto en nuestro inconsciente como: “basura”. Se han emprendido varias acciones que apoyarían a reducir el problema, lamentablemente no logran impactar lo necesario o no atacan el problema, por la ausencia de reglas claras y la generación de incentivos que promuevan cerrar los círculos económicos y desaparecer esta molestia.

Según datos del año 2016 el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala indicó que, se esperaba alrededor de 8.200 toneladas de basura diaria en el territorio nacional, tomando este dato como referencia estamos hablando de aproximadamente 3 millones de toneladas de basura por año, generando complicaciones a nuestros hábitats naturales, paisajes, biodiversidad y principalmente a los cuerpos de agua. Recientemente el resultado del censo 2018 de Guatemala muestra como la basura es eliminada según la oportunidad de cada comunidad de poderlo realizar, no aparece en la gráfica ninguna opción que genere valor, solamente problemas al ambiente, demostrando la tesis de este artículo que los guatemaltecos vemos la basura como un desecho y no como una oportunidad.

En Guatemala los desechos están claramente divididos en tres grandes grupos: orgánicos, inorgánicos y bioinfecciosos. Los orgánicos representan según el MARN, el 53% en la composición de la basura y deberían de realizarse acciones para potencializar la elaboración de compost1, lombricultura2, entre otras, esta práctica en Guatemala se realiza de forma ejemplar pero no se potencializa. Promoviendo esta iniciativa no solo lograremos retirar vectores de enfermedades y problemas en los rellenos sanitarios, sino que además podríamos apoyar a mejorar nuestros suelos por la pérdida de la capa orgánica que ya se tiene en la mayoría de nuestro territorio.

Los desechos bioinfecciosos por su lado, se manejan adecuadamente en Guatemala a través de incineradores con empresas privadas que brindan adecuadamente este servicio, se debería reforzar por parte de las autoridades de gobierno el realizar esta acción continua, en todos los lugares donde se generen este tipo de desechos.

Por su lado, los desechos inorgánicos representan entre el 40 y 45% del problema, pero en su composición es donde presentan mayor valor, muchos de estos materiales ya se reciclan en Guatemala pero existen condicionantes claras para poder proceder con el proceso o los volúmenes a atender por las recicladoras son limitados, es en este momento donde la alternativa de coprocesamiento es una gran opción, ya que en lugar de parar en ríos, lagos, áreas verdes, etc. este recurso se puede utilizar para generar energía, esta alternativa ya existe en Guatemala a través de PROVERDE3, una empresa dedicada al coprocesamiento y prevenir el daño ambiental o de la salud humana.

Por último, estaría el manejo de los desechos peligrosos que en definitiva debe de realizarse de manera sostenible y consiente en el país a través de rellenos autorizados que mantengan un estricto control del confinamiento definitivo de los posibles desechos que puedan existir. No nos damos cuenta de lo que estamos perdiendo y el costo que se debe invertir en recuperar nuestros ecosistemas. Los pasos a seguir en Guatemala deben de ser graduales y se debería de iniciar con la creación urgente de un relleno sanitario con un sistema de separación desde su origen y un segundo sistema de separación para reutilizar, reusar o coprocesar.

Debemos emprender un cambio definitivo en la gobernabilidad actual de los desechos, políticas claras que definan incentivos y actividades que cambien la dinámica, promoviendo el reciclaje, el coprocesamiento, la reutilización de los residuos, la disminución de los mismos y lo más importante: debemos dejar de ver la basura como nos enseñaron y pensar que son recursos los que perdemos cada vez que practicamos el acto de desechar. Prohibiendo materiales que utilizamos día con día no llegaremos a una solución integral y duradera, necesitamos un cambio de conciencia, emprender acciones inmediatas y darle valor a todo lo que hacemos, imitando lo que hace la naturaleza.

 

1 https://irtraesfelicidad.wordpress.com/2017/04/22/trabajamos-por-unmundo-feliz-libre-de-contaminacion/
2 http://www.michiquimula.com/noticias-es.php?noticia=4399
3 https://www.proverde.com.gt/

 

COMMENTS

WORDPRESS: 0
DISQUS: 1